Soy Berta, tengo 38 años recién cumplidos. He crecido entre frutales de la Ribera del Jalón, los cuales me hago cargo hace exactamente un año puesto que mis padres se jubilaron.

Cuando llegó ese momento hubo que plantearse muchas cosas. Hoy en día la agricultura te da más pérdidas que ganancias, mucho trabajo invertido para tan escasa recompensa y para una mujer con hijos el compaginarlo es difícil. Pero la respuesta no hubo que pensarla demasiado sino escuchar al corazón, el que siempre ha latido unas veces más deprisa que otras por el mundo rural. Era incapaz de pasar página a todo ese esfuerzo de mis padres y debía seguir por orgullo y agradecimiento a ellos. Por enseñarme a trabajar sin descanso por lo que quieres, a levantarte con las zancadillas que pone la vida, a mirar al cielo sin odio a pesar de lo mal que se porta con nuestro sector y a lidiar con las adversidades del mercado y la sociedad.

La evaluación de mi primer año como joven agricultora, tiene un sabor agridulce. El cuidado y los trabajos han sido exitosos dando un gran resultado, teniendo a mi favor el gran apoyo y sabiduría de mi familia. La acidez vino en forma de granizada, la cual nos sacudió gran parte de la cosecha a lo que a esto sumamos las dificultades cada vez mayores con la peonia, los precios ridículos que circulan y los que no…ya que gran parte de las veces entregas tu mercancía sin saber su valor económico.

Las jornadas son largas, días de más de 24 horas. Ya no son solo los trabajos en el campo, el tema burocrático cada vez más exigente, en vez de ayudar a las nuevas incorporaciones, solo ponen trabas. A esto añadimos las tareas domésticas, niños, actividades… pero se sacan fuerzas para seguir pisando firme y con un único objetivo; recoger los frutos que llevas todo el año mimando.

Se acaba la temporada alta, agotada, pero la satisfacción de saber que has hecho bien tu trabajo a pesar de los obstáculos, te da un nuevo impulso para seguir. En este trabajo como en otros muchos, no hay descanso que valga.

Ya no recuerdo los tropiezos de meses anteriores, solo veo el futuro, si soy sincera lo veo duro pero tengo ganas de seguir apostando por esta herencia familiar, un reto profesional y personal. Por la agricultura que nos da de comer, por los campos que me han visto crecer y para que mis hijos entiendan y aprendan este amor generacional al mundo rural. 

Puedo decir con mucho orgullo, alto y claro que yo….SOY UNA MUJER RURAL.

Firma Berta Salanova

One Response to Herencia rural

  1. Avatar Rocio dice:

    Me ha encantado Berta y dices una gran verdad.

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