¿Sabrías decirme (sin consultar Google) nombres de mujeres científicas? Y, advierto: ¡Marie Curie no vale! No te sientas mal si no lo consigues. Desgraciadamente, es normal. Las mujeres, han sido deliberadamente excluidas e invisibilizadas en la historia de la ciencia moderna. Sin embargo, en esta crisis sanitaria que estamos viviendo se está demostrando que las palabras Mujer, Ciencia y COVID19 van de la mano. ¡Somos lo que vemos!

A lo largo de la historia, el acceso a la educación más básica (leer y escribir) y, por supuesto a los estudios superiores, estuvo prohibido para las mujeres. El decreto publicado por la Universidad de Bolonia en Italia en 1377 así lo demuestra.

Y puesto que la mujer es la razón primera del pecado, el arma del demonio, la causa de la expulsión del hombre del paraíso y de la destrucción de la antigua ley, y puesto que, en consecuencia, es preciso evitar cuidadosamente todo comercio con ella, nosotros defendemos y prohibimos expresamente que alguien se permita introducir alguna mujer, sea cual fuere ésta, incluso la más honrada, en la dicha universidad. Y si alguno lo hace a pesar de todo, será severamente castigado por el rectorDecreto de la Universidad de Bolonia (Italia), 1377

Mujer y Universidad antes del siglo XX

Sin embargo, durante los siglos XV y XVI, algunas mujeres españolas consiguieron acceder, excepcionalmente, a la universidad a través de favores socioeconómicos o haciéndose pasar por hombres. Francisca de Nebrija (Universidad de Alcalá de Henares) y Luisa de Medrano (Universidad de Salamanca), gracias a que sus padres fueron catedráticos en las respectivas universidades donde estudiaron, fueron dos de las pocas mujeres que tuvieron acceso a estudios superiores universitarios. Ambas gozaron de fama de eruditas y llegaron incluso a ocupar una cátedra universitaria.

Contemporánea de estas eruditas humanistas fue Beatriz Galindo, más conocida como, La Latina, por su dominio del latín. Forma parte de este grupo de mujeres educadas desde su infancia en las lenguas clásicas, latín y griego, y a las que se instruyó con todo el saber del humanismo, exceptuando la retórica, que se suponía propio de los varones ya que preparaba para la política y la guerra.

Fue considerada la mujer más culta del siglo XV en España y llegó a ser profesora de latín y preceptora de la reina Isabel la Católica.

Beatriz de Galindo (1465 – 1535)

En el siglo XVIII, María Isidra de Guzmán, nacida en el seno de una familia noble cercana a la corte del rey Carlos III, con tan solo 17 años, se convirtió en la primera mujer en España en conseguir un doctorado universitario. Graduada en Filosofía y Letras Humanas y políglota fue también la primera mujer en incorporarse a la Sociedad Económica Matritense y miembro honorario de la Real Academia de la Lengua.

La prohibición del acceso a las mujeres a las aulas universitarias se mantuvo durante años y, no fue hasta el siglo XIX, que las universidades modernas comenzaron a abrir sus puertas a las mujeres.

El libre acceso a la Universidad

A pesar de estos ejemplos puntuales de mujeres eruditas, en el siglo XIX el 71% de las mujeres seguían siendo analfabetas. No obstante, cada vez había más mujeres que solicitaban el permiso para acceder a las aulas universitarias. A esta época pertenecen las tres pioneras, las tres médicas: María Elena Maseras Ribera, la primera mujer en ingresar en la Universidad de Barcelona en el curso 1872-73. Dolors Aleu Riera fue la primera mujer en licenciarse en Medicina en España y la segunda en doctorarse. Martina Castells Ballespí fue, a su vez, la primera mujer española en doctorarse en Medicina, solo cuatro días antes que Dolors Aleu.

De Izq a Dcha:
María Elena Maseras (1853-1905), Dolors Aleu (1857-1913) y Martina Castells (1852-1884)

Aunque eran estudiantes brillantes y demostraron su valía con creces, todas ellas tuvieron que sortear innumerables obstáculos y sufrieron multitud de trabas burocráticas hasta el punto de impedir que María Elena se doctorase. Su paso por la Universidad no dejó indiferente a nadie y el enorme revuelo que crearon en esta institución dominada por hombres provocó la publicación, el 16 de marzo de 1882, de una Real Orden que «prohíbe, en lo sucesivo, la admisión de Señoras a la Enseñanza Superior”. Esta orden no impidió que las mujeres siguieran interesándose por el conocimiento y en 1910 el derecho a la educación superior de las mujeres fue, finalmente, reconocido a través de una Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública de 8 de marzo, firmada por el Rey Alfonso XIII y que autorizaba el acceso libre de las mujeres a la Universidad en España.

El inicio de la vida universitaria femenina

Los primeros años de acceso femenino a la universidad reflejan la situación real de la época: la educación es un derecho masculino. Así pues, en el curso 1919-20, las mujeres apenan representaban un 2% del total de estudiantes universitarios en España. Además, prácticamente todas estas mujeres estaban matriculadas en la carrera de Filosofía y Letras. Evidentemente hubo excepciones y algunas mujeres se interesaron por la Ciencia como María Sordé Xipell, la primera Licenciada en Ciencias (1914), Catalina de Sena Vives, la primera doctora en Ciencias (1917) o Zoé Rosinach Pedro, la primera doctora en Farmacia (1918). Esta última fundó la que sería su primera farmacia en Albalate del Arzobispo (Teruel), negocio que regentó durante más de 40 años hasta su fallecimiento en 1973 en Zaragoza.

Ya en la década de los años 20 del xiglo XX, Felisa Martín Bravo se convirtió en la primera doctora en Física (1926) y María del Carmen Martínez Sancho en la primera doctora en Matemáticas (1927). La primera ingeniera industrial, Pilar Careaga Basabe, no llegó hasta 1929 y la primera arquitecta, Matilde Ucelay Maortúa, en 1936. Poco a poco, las mujeres iban estudiando carreras científicas y tecnológicas y se iban haciendo un hueco cada vez más importante en el tejido universitario español.

Invisibilización de la mujer en la ciencia

Éstas son solo algunas de las mujeres españolas pioneras en el área científico-técnica pero hay muchas más. Todas ellas desconocidas para la mayor parte de la sociedad. No aparecen en los libros de texto de ciencia ni en los contenidos educativos de los colegios. Han sido, en el mejor de los casos, ignoradas y, en el peor, deliberadamente excluidas e invisibilizadas.

La ausencia de referentes femeninos científicos en libros de texto y medios de comunicación es abrumadora.

Pero… ¿Qué pensáis? ¿Os parece que actualmente esto ha cambiado? Antes de responder, os invito a que veáis, «El enigma Agustina», una magnífica película-documental realizada por investigadores y divulgadores científicos. Además, en estos días de confinamiento, tenéis tiempo para verla. ¡No os arrepentiréis!

Mujer y Ciencia en el siglo XXI

Hace 110 años que las mujeres pueden cursar estudios universitarios de forma legal y reconocida por la administración. Y, las mujeres, no han perdido el tiempo. En este siglo, miles de mujeres se han licenciado y doctorado a pesar de los impedimentos sociales y culturales a los que se han tenido enfrentar.

Actualmente, el porcentaje de mujeres en las aulas universitarias es superior al de los hombres pero el número de mujeres que eligen las carreras científicas y técnicas es todavía muy bajo. Aún quedan muchos estereotipos por romper pero, sobretodo, quedan muchos referentes femeninos científicos por dar a conocer. Porque haberlos, hailos y… muchos.

En esta entrada os he dado ejemplos de mujeres importantes a lo largo de la historia. A continuación, voy a dar algunos ejemplos de mujeres científicas que están, mientras yo escribo estas palabras, trabajando en sus respectivos laboratorios para encontrar una vacuna contra el COVID19 o para reducir el tiempo que se tarda en hacer los test de coronavirus.

Mujer, Ciencia y Covid19

Microbióloga y viróloga navarra que lleva 25 años estudiando coronavirus. Crédito: CNB

ISABEL SOLA
El equipo de 12 personas, entre científicos y técnicos, que lidera junto a Luis Enjuanes en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) del CSIC está desarrollando una vacuna para combatir la pandemia.

LAURA LECHUGA
Coordina el equipo europeo que ha comenzado a trabajar en un proyecto urgente de la Unión Europea para desarrollar un dispositivo nanotecnológico con biosensores capaces de determinar en menos de 30 minutos la presencia de coronavirus en una persona.

Profesora de Investigación del CSIC y jefa de grupo en el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2). Crédito: ICN2
Epidemióloga y comandante general del Ejército Popular chino, es la principal experta en bioguerra militar de China. Crédito: INFOBAE

Hace una semana, China anunció que, el equipo liderado por Chen Wei, había desarrollado la vacuna contra el COVID19 y que estaba preparada para fabricarla a gran escala.

CHEN WEI
También se la conoce como la «terminator del ébola» ya que trabajó en el desarrollo de una vacuna contra esta enfermedad. Wei lleva trabajando contrareloj desde que apareció el brote de coronavirus en Wuhan en enero. Tan solo 4 días después de comenzar a liderar esta lucha desde un improvisado hospital de campaña, ya había desarrollado unos kits de detección.

Porque somos lo que vemos. Porque sin referentes científicos femeninos, será difícil crear vocaciones. Porque las mujeres científicas han jugado y están jugando un papel importante en la ciencia y en nuestro desarrollo como sociedad. Porque la humanidad no puede permitirse el lujo de ignorar el trabajo del 50% de su población. Por estos y otros motivos, hay que visibilizar a la mujer científica.

Firma Davinia Moreno

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